A menudo, y por costumbre o
hábito,
habito la orilla del momento,
a una distancia equis,
de tu silencio
de tu ceguera,
que no es dolencia
sino más bien el espacio donde eres,
un castillo, un vestido de seda,
un bosque, la luna,
quizás un príncipe,
o un baile.
Ahí me quedo: quedo.
Orillando,
casi un fantasma,
un nada
casi la ausencia
sin reSpiro ni exclamación.
Me quedo con el regalo hija,
tu silueta niña,
que susurra colores y aromas
levantando mundos
que se sostienen en tu inocencia
y que respiran de tu belleza.
A esto fui invitado.
Podrían entonces los queltehues
que en estridente ritual,
no anunciar la lluvia que se nos viene,
que quiebran el regocijo y el orgullo
de quien agradece
que en esta orilla
seas aún mi princesa.
viernes, 11 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
De tu mano
Ya no penden de mi las nostalgias
mas bien me limpian el camino.
Una canción de cuna eterna llevo en mi bolsillo
y un cumpleaños feliz de contrabando en mi mano izquierda.
Amor, como mombre propio, te llamo
desde lo alto de mis sueños,
me miras sonriendo
así como lo haces prendiendo los fuegos.
Aquellos de leña seca
de hambre y frío del norte de chile
ese cielo purocielo asoleado,
y en medio el desierto que nos trajimos
para dibujar a pie
la distancia en micro,
entre el sol y la lluvia
entre el antes y el hoy.
Para poder abrir la siguiente ventana
y ventilar el pasillo
al borde de una historia,
el punto suspensivo.
La muerte no espera,
siempre se ocupa
no tiene silencios
no tiene vacíos,
siempre arroja sombra,
tenaz, perseverante,
no se agota,
y gota a gota siembra lágrimas
arma el circo
el espectáculo pasajero
la noche que no lo es
y el día que no lo fue, es decir
finalmente el olvido.
Si lo sé,
me gritan los libros inconlusos
tu amor, tu cariño
en la hora azul
cuando se abre el día
en la hora violeta cuando se abre la noche.
El frío sólo es excusa
para mi piel en reversa
ayayay diosito mío,
ya es hora de nuestra primavera.
mas bien me limpian el camino.
Una canción de cuna eterna llevo en mi bolsillo
y un cumpleaños feliz de contrabando en mi mano izquierda.
Amor, como mombre propio, te llamo
desde lo alto de mis sueños,
me miras sonriendo
así como lo haces prendiendo los fuegos.
Aquellos de leña seca
de hambre y frío del norte de chile
ese cielo purocielo asoleado,
y en medio el desierto que nos trajimos
para dibujar a pie
la distancia en micro,
entre el sol y la lluvia
entre el antes y el hoy.
Para poder abrir la siguiente ventana
y ventilar el pasillo
al borde de una historia,
el punto suspensivo.
La muerte no espera,
siempre se ocupa
no tiene silencios
no tiene vacíos,
siempre arroja sombra,
tenaz, perseverante,
no se agota,
y gota a gota siembra lágrimas
arma el circo
el espectáculo pasajero
la noche que no lo es
y el día que no lo fue, es decir
finalmente el olvido.
Si lo sé,
me gritan los libros inconlusos
tu amor, tu cariño
en la hora azul
cuando se abre el día
en la hora violeta cuando se abre la noche.
El frío sólo es excusa
para mi piel en reversa
ayayay diosito mío,
ya es hora de nuestra primavera.
sábado, 29 de mayo de 2010
SIN OPCION
Entonces palabra ya no es un dibujo,
se muere dolorosamente
la caligrafía,
se derrumba
el lecho blanco y tranquilo de la letra,
se transforma en féretro temprano e
insolente.
La imagen desecha la silueta y duplica el sonido,
se exagera el tacto,
ahora si que las manos comienzan
donde empieza el mundo o donde termina el hombre,
y allí no se necesitan lentes
se cambian las miradas por caricias.
Textura , música, llaga y ruido.
Caminar a tientas es orden perentoria
o la muerte ya no es sorpresa.
se muere dolorosamente
la caligrafía,
se derrumba
el lecho blanco y tranquilo de la letra,
se transforma en féretro temprano e
insolente.
La imagen desecha la silueta y duplica el sonido,
se exagera el tacto,
ahora si que las manos comienzan
donde empieza el mundo o donde termina el hombre,
y allí no se necesitan lentes
se cambian las miradas por caricias.
Textura , música, llaga y ruido.
Caminar a tientas es orden perentoria
o la muerte ya no es sorpresa.
DIGNÍSIMO
Saludo y reverencia
sin ser una excelencia
la venia y el gesto.
Por aquí todos los días
en paso cauto
el saludo presto y quedo
se mueve el aire
se dibuja el acto
se congela un buenos días
y el cielo se recorta.
Entonces abre y se abre
en inequívoco ademán
esconderse de las razones,
cubrir el tiempo de palabras
y las palabras de tiempo
aunque la espera espere más de la cuenta,
entonces escribir en el aire con aire.
Inventar al mismo tiempo
en presente, pasado y futuro
la respuesta a la pregunta.
Dignísimo sea suyo
este hermoso día.
sin ser una excelencia
la venia y el gesto.
Por aquí todos los días
en paso cauto
el saludo presto y quedo
se mueve el aire
se dibuja el acto
se congela un buenos días
y el cielo se recorta.
Entonces abre y se abre
en inequívoco ademán
esconderse de las razones,
cubrir el tiempo de palabras
y las palabras de tiempo
aunque la espera espere más de la cuenta,
entonces escribir en el aire con aire.
Inventar al mismo tiempo
en presente, pasado y futuro
la respuesta a la pregunta.
Dignísimo sea suyo
este hermoso día.
domingo, 23 de mayo de 2010
Mi Padre
El se ubica hoy
aproximadamente a 37 metros al sur
de mi existencia,
expuesto para ser contemplado.
El de cumplir, me mira a la misma distancia,
en reverso y de vuelta.
Entonces de miradas encontradas:
me queda tarea
en el norte que tengo
aproximadamente 0-60 centímetros
a mi lado.
aproximadamente a 37 metros al sur
de mi existencia,
expuesto para ser contemplado.
El de cumplir, me mira a la misma distancia,
en reverso y de vuelta.
Entonces de miradas encontradas:
me queda tarea
en el norte que tengo
aproximadamente 0-60 centímetros
a mi lado.
25
No te imagino sin palabras
este cielo puesto allí
está hecho para escribirlo
para llenarlo de elogios
para dibujar día a día
este recorrido
que elejimos hace algún tiempo.
(entre nosotros: perdona mis faltas de ortografía)
este cielo puesto allí
está hecho para escribirlo
para llenarlo de elogios
para dibujar día a día
este recorrido
que elejimos hace algún tiempo.
(entre nosotros: perdona mis faltas de ortografía)
Pronóstico del Tiempo
Anoche hizo como que iba a llover,ahora la amenaza venía desde arriba.Un tanto antes
hice como que me preparaba para el aguacero,que bella palabra:me suena a mi abuelo mirando hacia el norte con sus grandes ojos sabios y sombríos.
Hice entonces como que me praparaba, guardé lo seco en los seco, limpié los cauces, barrí lo caído. Mis perros me miraban angustiados, a ellos no les gusta la lluvia, ya ese inevitable aroma a humedad penetraba hasta sus pulmones revolviédoles la quietud.
La mezcla de atardecer y nubarrones me aceleró el paso, repasé todo una y otra vez, quedó todo ordenadito, el suelo limpio como los cauces, abiertos, ansiosos, lo que se venía no era cualquier cosa, era Agua y con mayúscula.
Arropé con leña seca la casa, y en silencio me envolví en un cuento, doce páginas anduve y me cambié de sueño. No recuerdo detalles, sólo la angustia de no llegar al final, así como en un paso en falso, cayendo al abismo y en susto abrir los ojos.
Al regreso me encontré tirado en el sofá, un libro en el suelo a medio empezar, el fuego tosía quejumbroso, a punto de morir.
Por la ventana, miré hacia afuera pensando en mi abuelo, quien tanto sabía de esto, noventa y siete años y su piel envejecida eran una gruesa capa de vida, hojas sobre hojas escritas a mano, sin mucho libro.
Vi a mis perros mirando a la espera, allí entones decidí salir con la cara hacia el cielo, lejos de mis pies que a esa altura ya eran barro, sentí derramarse la vida por mi, por mi chuzo pelo vencido.Levanté mis manos en gesto de abrazo, me arrimé al centro de la nada, quedé entonces desnudo. Ahí aparecieron mis perros en frenética carrera,pintando de barro mi cuerpo desnudo, entonces me acordé de mi abuelo y de sus hojas escritas a mano.
Mañana dicen que va a ser un día de sol...
hice como que me preparaba para el aguacero,que bella palabra:me suena a mi abuelo mirando hacia el norte con sus grandes ojos sabios y sombríos.
Hice entonces como que me praparaba, guardé lo seco en los seco, limpié los cauces, barrí lo caído. Mis perros me miraban angustiados, a ellos no les gusta la lluvia, ya ese inevitable aroma a humedad penetraba hasta sus pulmones revolviédoles la quietud.
La mezcla de atardecer y nubarrones me aceleró el paso, repasé todo una y otra vez, quedó todo ordenadito, el suelo limpio como los cauces, abiertos, ansiosos, lo que se venía no era cualquier cosa, era Agua y con mayúscula.
Arropé con leña seca la casa, y en silencio me envolví en un cuento, doce páginas anduve y me cambié de sueño. No recuerdo detalles, sólo la angustia de no llegar al final, así como en un paso en falso, cayendo al abismo y en susto abrir los ojos.
Al regreso me encontré tirado en el sofá, un libro en el suelo a medio empezar, el fuego tosía quejumbroso, a punto de morir.
Por la ventana, miré hacia afuera pensando en mi abuelo, quien tanto sabía de esto, noventa y siete años y su piel envejecida eran una gruesa capa de vida, hojas sobre hojas escritas a mano, sin mucho libro.
Vi a mis perros mirando a la espera, allí entones decidí salir con la cara hacia el cielo, lejos de mis pies que a esa altura ya eran barro, sentí derramarse la vida por mi, por mi chuzo pelo vencido.Levanté mis manos en gesto de abrazo, me arrimé al centro de la nada, quedé entonces desnudo. Ahí aparecieron mis perros en frenética carrera,pintando de barro mi cuerpo desnudo, entonces me acordé de mi abuelo y de sus hojas escritas a mano.
Mañana dicen que va a ser un día de sol...
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